El plan B
Button sorprendió con su ritmo y consistencia en el cambiante GP de Hungría.
Cualquier plan quedó desbaratado cuando se cumplió el pronóstico de lluvia antes de la largada del Gran Premio de Hungría. La necesidad de partir con gomas intermedias apaciguó la especulación sobre la duración de blandas y súper blandas, y el uso que le daría cada equipo en Hungaroring. En cambio, creció el atractivo en un circuito con un único lugar para sobrepasos -el final de la recta- y en el que hasta las ayudas del KERS y el alerón móvil parecían insuficientes para sazonar la lucha estratégica y sus paradas en boxes. 
La segunda victoria de Jenson Button esta temporada, undécima de su campaña y en su 200º Gran Premio, tuvo como cimientos un rendimiento parejo y consistente en las distintas condiciones que presentó el asfalto húngaro, la prolijidad para tratar los neumáticos, la agresividad para forzar a su compañero de equipo Lewis Hamilton y el tino con el que paró las tres veces en boxes (las dos primeras para reponer súper blandas y la última, en el 43º de los 70 giros, para colocar blandas). El inglés ganó en la misma pista en la que obtuvo el primer triunfo de su carrera, cinco años atrás con Honda.
McLaren, el equipo de las libertades, permitió que sus pilotos lucharan en pista como había ocurrido en Canadá (la anterior victoria de Button, donde se tocó con Hamilton). Cuando eso sucede, a veces triunfa la escudería pero siempre gana el espectáculo. El campeón de 2009 peleó con su antecesor en la historia desde las primeras vueltas, cuando el botín era el segundo lugar y mientras estaba en punta Sebastian Vettel, quien con su pole mantuvo el invicto 2011 de Red Bull en clasificaciones. La batalla entre Button y Hamilton tuvo otro capítulo, y por la punta, en los giros 52 y 53. Entonces JB, que ya había calzado gomas blandas dispuesto a llegar hasta el final, se pasó en la segunda curva y su compañero lo superó. Hamilton, sin embargo, tenía neumáticos súper blandos con los que difícilmente podría finalizar la carrera. En el giro siguiente, Button recuperó el sitio en la primera curva pero el campeón 2008 lo desalojó en la segunda. Exquisito.
Según fue secándose la pista, los tres mejores equipos tomaron rumbos distintos. Red Bull, que parecía tener buen ritmo sólo con Vettel, calzó gomas blandas en sus RB7 cuando sus dos pilotos cumplieron con la tercera detención. Eso, se suponía, les permitiría llegar a la bandera de cuadros, como ocurrió con el campeón. McLaren hizo lo mismo con Button. En cambio, Hamilton y las Ferrari (Fernando Alonso y Felipe Massa) pusieron otro juego de súper blandas, cuya duración máxima de 15 vueltas los obligaba a realizar otra detención antes del final. Así se planteó un nuevo panorama estratégico que una llovizna intermitente sobre una porción de la pista volvió a modificar.
Hamilton giró como trompo luego de la exigir su gastado neumático delantero izquierdo sobre el piano de salida en la curva 7. Su impetuosidad lo llevó a acomodar el McLaren mientras se acercaba el escocés Paul Di Resta, quien debió esquivarlo por la banquina. Esa acción del inglés derivó en una penalización, un paso obligatorio por boxes. Aquello no fue lo peor para el inglés. Un error estratégico -compartido por Mark Webber- que lo llevó a calzar gomas para lluvia intermedia unos giros más tarde, cuando el goteo amenazaba, le quitó el resto de las posibilidades de integrar el podio. Hamilton adjudicó esa falla que pareció un apresuramiento a los problemas de comunicación radial con su ingeniero: un inconveniente técnico hacía que el piloto escuchara al equipo pero éste no recibiera su mensaje.
Acechante, Alonso tuvo su momento de máximo brillo en la gris Budapest cuando colocó el tercer juego de súper blandas y giró 3s6 más rápido que el puntero (Hamilton). Fue cuando se acercaba al 40º giro. Luego se desbarrancó y la detención adicional no ayudó a su causa. Los casi 20 segundos que le sacó Button al tercero clasificado dejan la incógnita sobre qué hubiese ocurrido si el asturiano aguardaba un poco para su tercera parada y calzaba antes el caucho blando para aguantar hasta el final.
Sin ganar, Vettel cerró un gran negocio en Hungría. El vencedor en seis de las 11 fechas subió al podio por décima vez en el torneo y la única vez que bajó del segundo puesto fue en la carrera anterior, cuando concluyó cuarto en Nürburgring. Pasó un sofocón en la 29ª vuelta, cuando al salir de su segunda parada tuvo que esquivar ¡el remolque en contramano del incendiado Renault de Nick Heidfeld! Insólita y peligrosa decisión de las autoridades. A pesar de que aumentó su ventaja en el torneo, el campeón más joven no terminó conforme. Se fue de Budapest con la certeza de que se le escabulló otra victoria. Aunque Red Bull siempre larga en la pole, la marca y el piloto llevan tres carreras en fila sin victorias.
Antes del receso del verano boreal, la Fórmula Uno dejó un saldo de curiosidades: en las primeras siete fechas hubo sólo tres vencedores y apenas uno ellos -Vettel- ganó más de una competencia (cinco). En cambio, en las siguientes cuatro hubo siempre triunfadores distintos. En ese lapso, Alonso fue el piloto que más puntos anotó, aunque Vettel cuenta con más de tres carreras de ventaja para afrontar las últimas ocho pruebas del Mundial. Si prometen una porción de las emociones que ofreció Hungría, convendrá estar atento.